COMPARTO...

 ... las experiencias vividas en esta aventura, fascinante por cierto, de mi actividad de docente y mi paso por la gestión directiva.






Desde pequeña sentí esa fuerza interior llamada vocación, ese llamado inconfundible que se manifiesta en felicidad, que no se puede describir. Primero ejercí la profesión, fui especializándome, actualizando los conocimientos. Hasta que se presentó la posibilidad de estar en contacto con enseñanzas y aprendizajes. Y allí quedé atrapada. Comencé una etapa nueva en mi vida dedicándome a la docencia y sintiendo la necesidad de profesionalizar mis prácticas de enseñanza

.

 Es así que completé estudios universitarios tanto de profesorado como especialización en el uso de herramientas de multimedia. Llegó el momento de unión entre la capacidad de gestión empresarial y los conocimientos didácticos pedagógicos. El deseo de dedicarme a la
gestión directiva empezó a manifestarse. 

La primera posibilidad de trabajar en gestión se presentó en el mismo colegio donde trabajo, el Ipem 268 Dean Funes, como vicedirectora. Y allí se puso en juego toda experiencia de vida, como mujer, como madre, como profesional, como estudiante. Todo lo aprendido en las distintas circunstancias que se traduce como experiencia.

Este recorrido por esta institución desde el equipo directivo interpeló mi vida, a tal punto que se transformó en una bisagra. Un antes y un después muy marcado.

Apoyada en los valores de vida que aprendí en mi hogar, se une a la necesidad de así tratar el lugar y las personas bajo mi responsabilidad. 

El respeto por mi misma, por mi trabajo pone a disposición el mismo respeto por los demás y su trabajo.


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